Imagine que contrata a un influencer para promocionar su restaurante. Llega, prueba la comida, graba las mesas llenas y publica un video que muestra lo bien que funciona su negocio.
La publicidad cumple su objetivo: llamar la atención.
Pero esta vez llamó la atención de alguien inesperado: una empresa eléctrica.
Eso ocurrió en Barcelona. Según información recogida por Xataka, 16 restaurantes habían contratado influencers para promocionarse. Los videos mostraban establecimientos grandes, algunos repletos de clientes.
Había un detalle extraño. El consumo eléctrico registrado no parecía corresponder con el tamaño y la actividad de esos locales.
Los técnicos de Endesa utilizaron inteligencia artificial (IA) para analizar esa diferencia. Compararon los registros de electricidad con las dimensiones de los establecimientos y el consumo que cabría esperar.
Los resultados levantaron sospechas. Después llegaron las inspecciones, que documentaron posibles conexiones ilegales al alumbrado público.
Los restaurantes habían pagado para mostrar su actividad. Esa misma exposición terminó contribuyendo a una investigación por presunto fraude eléctrico.
Por qué importa
Esta historia muestra una capacidad de la inteligencia artificial que merece atención: encontrar señales sospechosas al analizar información disponible.
En Barcelona, las publicaciones mostraban negocios con mucha actividad. Los registros eléctricos contaban una historia diferente.
La IA ayudó a identificar esa contradicción.
Pero hay una distinción importante: detectar una anomalía no equivale a demostrar un delito. La tecnología permitió orientar la investigación. Las inspecciones vinieron después y las posibles responsabilidades siguen sujetas a lo que determinen las autoridades.
Endesa ya utilizaba sistemas de aprendizaje automático, una tecnología que permite identificar patrones en grandes cantidades de información, para detectar irregularidades eléctricas.
Según los antecedentes recogidos por Xataka, estas herramientas permitieron encontrar robos de electricidad en una de cada dos inspecciones, duplicando el resultado de 2017.
Lo novedoso del caso es la incorporación de contenido publicado en Instagram como parte de la investigación.
Y eso plantea otra cuestión: ¿hasta dónde puede utilizarse la información que una empresa comparte públicamente?
El uso de imágenes está sujeto a reglas sobre privacidad, protección de datos y condiciones de las plataformas. No todo lo que aparece en internet puede recopilarse o procesarse de cualquier manera.
La tecnología abre posibilidades, pero también exige criterio sobre cómo utilizarla.
Qué significa para su negocio
Piense en toda la información que produce su empresa durante una semana.
Un restaurante registra compras, ventas y consumo de ingredientes. Una tienda controla inventarios. Una clínica administra citas y pagos. Un taller recibe repuestos y factura reparaciones.
Cada registro cuenta una parte de lo que sucede.
La oportunidad está en observar cómo se relacionan esas partes.
Por ejemplo, usted podría comparar los ingredientes comprados con los platos vendidos. O revisar si las citas agendadas en su clínica corresponden con las consultas efectivamente realizadas.
En una tienda, podría contrastar las existencias registradas con las ventas del período.
Estos son ejercicios que puede explorar en su negocio, no resultados demostrados por el caso de Barcelona.
Tampoco necesita comenzar con un sistema complejo. Lo importante es formular una pregunta concreta y contar con información confiable para responderla.
Esta semana, elija dos registros que ya tenga. Compare, por ejemplo, las compras y las ventas de su negocio durante el último mes. Busque alguna diferencia que merezca una explicación.
Si utiliza IA para analizar los datos, revise sus conclusiones antes de actuar.
La enseñanza de Barcelona es sencilla: a veces, lo que merece atención no está escondido. Está en la diferencia entre dos cosas que podemos observar.
